Estoy muerta. El panorama es desolador, nunca había tenido tanto frio en mi vida.
Sucedió sin imaginarlo siquiera.
Hoy en la mañana me desperté temprano como de costumbre, y como de costumbre desayuné, y como de costumbre tomé el autobús que me transportaba a la escuela.
No se ¿cómo ocurrió?, solo se que el cansancio de hacer precipitadamente la tarea la noche anterior, me obligó a dormirme en el transporte.
Todo es tan obscuro y tan frío, es como si me hubieran arrancado los ojos, y alguien, un ángel misericordioso me llevara por el camino correcto; comienzo a subir escaleras.
De pronto me vienen muchas ideas a la cabeza, nunca pensé que muerta pudiera sentir el frío, creía más probable conservar el sentido de la vista que el del tacto. Entonces, ¿Los ángeles pueden hacer el amor?
El frío comienza a desaparecer, ahora siento calor, un calor cada vez más intenso, de pronto me doy cuenta, no estoy subiendo escaleras, las estoy bajando. Creo que el perder el sentido de la vista me hizo perder el de la orientación.
Ahora recuerdo, no soy la persona que pensé. No me gusta desayunar, ni pararme temprano, tampoco estudio y nunca tomo el autobús… en realidad nunca fui una buena persona.
lunes, 1 de marzo de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
EL CLAVO EN LA PARED.
Alguna vez intenté poner un cuadro en él, pero me resultó incómodo, además, ¿para qué poner un cuadro si aquéllos que me gustaban eran demasiado caros y los que estaban a mi alcance, no iban acorde al estilo de mi habitación?.
Lo intenté utilizar como perchero, colgando en él abrigos y sombreros, pero al no ser lo suficientemente largo, en un momento, mis prendas estaban en el suelo.
Ese clavo me molestaba, invadía mi privacidad, siempre presente, mas, ¿qué podía hacer?.
Si acaso, en un ataque se me ocurría arrancarlo del concreto, no podría vivir en paz; dejaría inmersa su precencia en un hoyo que desde el centro de mi habitación, me atormentaría cada noche: asesina, asesina. Yo no podría vivir con eso.
¿Qué puedo hacer?. Nada.
Aveces, cuado no tienes alternativa, es preferible hacer las paces.
Creo que finalmente no es tan malo, digo, se ve un poco oxidado pero no parece malo.
Tal vez la solución sea una repisa, sí, creo que es una repisa, y ahí colocaré mi diario y esos difíciles libros de matemáticas, y de este modo tendrá que cargar con mis problemas, y lo soportaré en tanto él me soporte.
Lo intenté utilizar como perchero, colgando en él abrigos y sombreros, pero al no ser lo suficientemente largo, en un momento, mis prendas estaban en el suelo.
Ese clavo me molestaba, invadía mi privacidad, siempre presente, mas, ¿qué podía hacer?.
Si acaso, en un ataque se me ocurría arrancarlo del concreto, no podría vivir en paz; dejaría inmersa su precencia en un hoyo que desde el centro de mi habitación, me atormentaría cada noche: asesina, asesina. Yo no podría vivir con eso.
¿Qué puedo hacer?. Nada.
Aveces, cuado no tienes alternativa, es preferible hacer las paces.
Creo que finalmente no es tan malo, digo, se ve un poco oxidado pero no parece malo.
Tal vez la solución sea una repisa, sí, creo que es una repisa, y ahí colocaré mi diario y esos difíciles libros de matemáticas, y de este modo tendrá que cargar con mis problemas, y lo soportaré en tanto él me soporte.
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